“Vi que habíais reutilizado el mono rojo de AHV (Altos Hornos de Vizcaya) que era de mi padre, …compré una funda de ordenador elaborada con este tejido y me sirvió para realizar un emotivo regalo de reyes a mis padres con su historia utilizando como hilo conductor del mono rojo. Muchas gracias”

Elsa Sierra García

Una tarde de verano, de 1990, mi padre  cumplía 57 años. Tiempos convulsos en el trabajo, la industria en el País Vasco estaba en crisis y se estaba reconvirtiendo… A comienzos de la década del 90, un tiempo nuevo se avecinaba para la familia  “familia de hierro“.

Emigrantes de Castilla, se asentaron en estas tierras para dar un futuro a su familia. Como tantas otras personas que vinieron a la industria del norte alejándose de tierras castellanas donde el futuro se cerraba.

Familia clásica por un lado, revolucionaria por otro y luchadora ante todo.

Llena de aspiraciones, tenían claro que el objetivo central era crear una familia y abrir posibilidades, en especial para sus hijos. Clásica en cuanto a distribución de funciones, mi madre desarrolla su trabajo en casa, con los hijos y con todos los quehaceres del hogar. Creadora de  bienestar, desarrolla un montón de actividades y servicios de autoabastecimiento. Administradora de los recursos, estira cómo puede el salario.

Mi madre, nacida al final de la guerra civil, criada en la posguerra y en una dictadura brutal especialmente para la mujer, que la relega a un papel secundario y en función del hombre.
Crece dentro de una familia que trabaja las tierras de otros. Sin posesiones materiales,  dispone de mucho trabajo, el que sea necesario y generosidad.

Mi padre, nacido tres años antes de la guerra civil. Criado en la guerra y posguerra con el trauma de vivir una guerra en su más tierna infancia,  con su padre en la cárcel durante cinco años. Fue un niño querido pero muy golpeado por las consecuencias de la guerra, dentro de una familia clasificada por rojos.

Con 17 años emigró al norte, comenzando a trabajar de minero y continuó su andadura hasta llegar años más tarde y con mi madre, a los Altos Hornos de Vizcaya. Allí se asentaron, junto con otras personas procedentes de diferentes lugares, construyeron  la historia de este pueblo…su historia familiar, héroes  de la vida cotidiana, luchadores tanto en casa como en la fábrica y en la sociedad. Superando dificultades tanto personales como imposiciones externas y así fueron evolucionando.

En los Altos Hornos, en Bandas, se realizó una gran huelga, durante seis meses, que sirvió de precedente para otras protestas y referencia obrera de lucha, siendo la primera en la España franquista, donde todo tipo de protesta  era ilegal y además de perseguidos los que los secundaban. Ante tanta adversidad también se manifestaba la solidaridad de muchas personas anónimas y conocidas que apoyaban desde diferentes frentes: empresarios que daban trabajo a escondidas, la propia familia que ayudaba a soportar la economía frágil y diezmada…Había unión, incluso alegría a pesar de las dificultades.

A esta huelga le siguieron otras que supusieron un avance y mejora de derechos y salarios  de los trabajadores. Ambos fueron haciendo progresar la familia, educación para los hijos, a la que ellos no tuvieron acceso.

En ese ambiente de obreros,  fueron construyendo y cambiando sus condiciones limitantes.
También fueron construyendo una sociedad mejor, ayudando a construir colectivos como la asociación de padres y otros como los sindicatos en la fábrica o el comité de empresa, a la vez de apoyar actividades con sensibilidad social.

El 31 de diciembre de 1991, se despedía un año y se dejaba atrás todo un sistema de vida, adentrándose en un nuevo año lleno de renovadas  expectativas y proyectos, tantas como  incertidumbres. Producto de la reconversión industrial mi padre  se jubilaba, de forma anticipada y como  herencia, la fábrica le ofreció un mono rojo de AHV.

Años después, como regalo de reyes, mi madre  se desprende del mono rojo recibiéndolo su yerno, con lo que cobra vida en la realización de nuevas actividades alejadas de la siderurgia. Ese mono acompañó en la realización de proyectos de investigación, actividades de reconstrucción y otros sin fin de quehaceres…Llegó un momento en que se fue deteriorando y en un tiempo de limpieza de ropa se la cedió a un grupo de mujeres en paro que estaban haciendo un proyecto de customización y con el tiempo se reconvirtió en múltiples objetos con diferentes funciones, recobrando vida y acompañando en otros importantes proyectos que daban esperanza a personas humildes que luchan por abrirse el futuro y así la historia continúa…

 

Pin It on Pinterest