Hoy es el día sin bolsas. No es una novedad que desde hace un tiempo las bolsas de plástico que nos dan en los comercios son algo a punto de desaparecer, entre otras cosas, debido a todos los inconvenientes que tiene el uso de las mismas para el medio ambiente. Por ello y, ya que nuestra línea de trabajo ser trata precisamente de reducir los residuos, nos hemos puesto como objetivo reflexionar sobre el tema y pensar alternativas que nosotras como empresa podemos llevar a cabo para reducir este impacto negativo en el medio ambiente.

Al plantearnos que es más sostenible, si una bolsa de tela o una de plástico, no hay espacio para muchas dudas; evidentemente las bolsas de tela tienen un impacto menor a nivel medio ambiental que una de plástico, procedente de derivados del petróleo.

Las bolsas de tela son mucho más duraderas y el contacto con la piel no resulta tan desagradable. Además una vez han llegado al fin de su vida útil las bolsas de plástico tardan miles de años en desaparecer convirtiéndose en uno de los grandes problemas medioambientales a los que nos estamos enfrentado hoy por hoy.

Actualmente hay muchos proyectos que confeccionan bolsas de algodón, y cada vez más se produce en algodón orgánico con diferentes certificaciones que garantizan un menor impacto a nivel medioambiental. Otras certificaciones que también se empiezan a ver con frecuencia hablan del respeto por las condiciones laborales de las personas que confeccionan las mismas, hecho que muchas veces queda olvidado.

Cada vez somos más las personas a las que nos preocupa la manera en que se confecciona nuestra ropa y complementos. Los impactos que tiene toda la cadena de fabricación tanto a nivel medioambiental como a nivel social.

Una cosa que no nos solemos parar a pensar es que el algodón por muy orgánico que sea es una planta muy demandante de agua. En todo el proceso de confección de una bolsa de algodón se requieren alrededor de 2000 litros de agua. También debemos tener en cuenta también el transporte; incluso estos algodones certificados tienen muchas veces que recorrer miles de kilómetros hasta llegar a nuestras manos con su consecuente consumo de petróleo y emisiones de CO2 a la atmósfera.

Por lo que es una postura interesante que si vamos a hacer una compra de bolsas de tela (y en mayor medida cuando la cantidad que vamos a adquirir sea mayor) nos planteemos alternativas como bolsas confeccionadas con tejidos en desuso.

Estas bolsas nos aportan muchos beneficios: por un lado ahorraremos agua y no derrocharemos recursos naturales, por otro lado al usar textil desechado aliviaremos vertederos (aún el 60% de los textiles que dejamos de usar terminan allí), y además tendremos bolsas únicas que desde la materia prima hablan de los valores que defendemos haciéndonos sentir que estamos de alguna manera ayudando al planeta generando menos residuo textil.

Y es por todas estas cosas, y por nuestra responsabilidad como taller textil preocupado por el medio ambiente y la moda sostenible y ética que hemos lanzado una línea de bolsas para congresos, eventos, jornadas, etc. cuyo principal material son telas reutilizadas en optimas condiciones, como alternativa. De esta manera las empresas no sólo estarían preocupándose y visibilizando su compromiso con el medio ambiente sino que también apoyarían un proyecto local de empleo de mujeres con dificultades para acceder al mercado laboral convencional, un proyecto que poco a poco se ha ido consolidando, formando profesionales del corte y la confección, que lucha por los derechos de las trabajadoras y por la dignificación del mundo textil. Todo ello con un estilo exclusivo característico de nuestra marca.

En una línea: bolsas únicas que cuidan la imagen sin descuidar el planeta y las personas.

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